¡¡¡HAN ASESINADO A KENNEDY!!!
Fue un grito desgarrado de la persona que lo pronunció, que también como grito penetró en mis sentidos, sin que sus ecos hayan desaparecido por completo en mí. Hoy, cincuenta años después, quiero trasladarlo al Grito que escribo, con la esperanza de que quienes lo lean, tanto si son mayores y lo vivieron, como si son jóvenes y apenas saben quien fue, sientan lo que yo sentí los unos y comprendan mis sentimientos los otros.Entre varios recuerdos luctuosos de mi niñez y vida, en general, hay dos que me marcaron profundamente, exceptuando, lógicamente, los familiares, fueron la muerte del torero Manolete, cuando yo tendría diez u once años, "Ojos de dormir sin sueño, se cerraron para siempre", escribí en aquel entonces, en un Poema del que tan solo recuerdo estos dos primeros versos. Manolete era entonces algo que, como niños, no alcanzabamos a entender, pero que sin embargo nos entusiasmaba; no existía la televisión y vivíamos sus gestas por las crónicas que publicaba el ABC, periódico que siempre compraba nuestro padre y por lo que oíamos a los mayores. Su muerte, la primera de un torero de la que supe, me impactó fuertemente y más cuando posteriormente la vi repetida varias veces en el obligado NO.DO.
Lo de Kennedy fue distinto, yo ya tenía treinta y dos años y muchas vivencias dejadas atrás; recuerdo, nitidamente que leí uno de sus primeros discursos, el diario ABC, que por eso de ser un candidato católico, daba mucha importancia a las noticias al él referidas, y quede tan impresionado por la fuerza que emanaba de sus palabras que, a partir de entonces, no dejé de "empaparme" de todo lo que a aquel senador se refería. Ya entonces teníamos televisión en España y aparte de la lectura de sus discursos, pude ver su imagen, la cual me impactó muy fuertemente, no solo por su juventud desbordante, si no también por el ímpetu que imprimía tanto a sus palabras como a sus gestos...era un líder y como tal arrastraba a las masas. Competían con el, en las Primarias para elegir el al candidato a la próximas elecciones presidencia los, componentes del partido Demócrata de la talla de Johnson, Stevenson y Humphrey, pero ninguno llegaba ni tan siquiera a "rozarle" ni en sus ideas ni en el modo de expresarlas. Si bien su condición de católico era un lastre para su carrera, sobre todo teniendo en cuenta que su religión era y es minoritaria en el país, yo aposté desde un principio por su elección y así fue, Kennedy se convirtió, apesar de las dudas de muchos, en el aspirante a la Presidencia de los Estados Unidos de América, en representación del Partido Demócrata.
La misma historia de JFK era de por si tan atractiva que arrastraba a los más reacios. Hijo, como es sabido, de "rico!, poseedor de una riqueza nada limpia, al decir de algunos y obsesionado con tener un hijo Presidente, que había visto como su elegido moría en batalla, pilotando su avión, pasó la antorcha al segundo de sus hijos. John, héroe de guerra y aquejado de dolencias ocasionadas como consecuencia del salvamento en el Mar de uno de sus compañeros. la juventud de JFK,, en compañía de sus hermanos, que en total eran nueve, fue a partir de lo que de él se conoce, una competición permanente, ya que su padre no "quería" perdedores; después de pasar por la Universidad y ser Miembro de la Cámara de Representantes de Massachusettsy Senador por el mismo distrito, emprendió la carrera hacía la Presidencia, que logró en las elecciones de 1.960.
Adentrarse en la historia de Jack Kennedy era como penetrar en una especie de cuento, en el que podía disfrutarse de historias amorosas, movimientos mafiosos y todo lo que la personalidad del Presidente, unido a la juventud que le rodeaba, era capaz de producir. Sus discursos estaban hechos de frases que quedaron grabadas en la historia y aun hoy, cincuenta años después, se siguen repitiendo en la América que presidió, En su misma investidura dejó aquello de: "No preguntéis que puede hacer América por vosotros, preguntaros que podéis hacer vosotros por América", en el Berlin partido en dos" por su Muro de la vergüenza, dejó el "soy un Berlines más" y en París, donde su mujer, Jacqueline se ganó por su belleza y elegancia a los franceses, pronunció, en su presentación oficial, el "Yo soy el marido de Jackie". Fueron sus frases, su modo de enfrentarse a lo problemas, su asumir los riegos y vencerlos por muy complicados que fueran, como lo fue la crisis de los Misiles, con Rusia, que estuvo a punto de provocar una guerra nuclear, o el mismo problema racial en el Sur de la nación, en el que logró que por vez primera un negro entrara en la universidad de los blancos. Escribir su historia es tan complejo que, apesar de los cientos de libros que en América se han escrito sobre él, se sigue ignorando su verdad.
Yo no voy adentrarme en esa historia, simplemente he querido dejar aquí escritas las pinceladas de JFK que me impactaron e incluso me remontaron, en cierto modo, a las historias que en mi niñez leía sobre Ricardo Corazón de León y sus caballeros de la Tabla Redonda. Con él emergió un nuevo Camelot que hoy siguen añorando millones de americanos, que lloran su asesinato, cincuenta años después de su muerte. Su asesinato, nadie podrá convencerme de que fuera obra de un hombre solo, a mi me llevó a recordar una historia, que leí siendo niño, que cuenta la muerte de un Conde de Villamediana, nombre inventado por el autor, al que mató un tal Bellido...Un poeta de aquel tiempo, se achacaba a Quevedo o a Lope, escribió un poema del que no recuerdo nada más que sus últimos versos, "El matador fue Bellido, pero el impulso fue Soberano"...se decía que al tal Villamediana lo había mandado matar el Rey.¡Ah! Y que conste que no pretendo juzgar, digo nada más, y lo que digo hoy es para homenajear a un hombre que, aparte sus defectos, despertó un sueño para América y América, cincuenta años después, lo sigue añorando y como prueba ahí están los miles homenajes que, no solo en Dallas, donde fue asesinado, si no en todo el país se le rindieron.
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